La compresión en la masterización


Probablemente hayas oído hablar alguna vez de la masterización, pero ¿sabes qué significa o cómo funciona? La masterización es un complejo proceso de ingeniería de audio que tiene lugar después de la mezcla. Implica la normalización, optimización y procesamiento de varias pistas con el objetivo de crear un sonido final cohesionado. Un paso clave dentro de este proceso es la compresión, que consiste en realizar cambios sutiles en la dinámica general de una pista para que suene lo mejor posible.

¿Qué es la compresión?

La compresión es una herramienta popular entre los ingenieros de sonido porque tiene el poder de moldear el tono, el volumen y el carácter de cualquier pista de audio. Funciona reduciendo el rango dinámico de una señal de audio, lo que significa que reduce las diferencias de nivel entre las partes más altas y más bajas de una pista. Cuando se emplea la compresión, los segmentos altos se hacen ligeramente más altos, mientras que los segmentos bajos se hacen ligeramente más bajos. Esto tiene el efecto general de hacer que la pista suene más suave, completa y pulida; muchos consideran que es el proceso que realmente saca lo mejor de una canción.

Tipos de compresores

El tipo de compresor utilizado desempeña un papel fundamental en el sonido final de la pista. Aquí cubriremos los 3 tipos más populares que encontrarás en el estudio:

Compresores VCA

Los compresores VCA son los más populares gracias a su versatilidad y potencia. Estos compresores suelen reaccionar con rapidez, lo que los hace ideales para géneros rápidos como la EDM y el hip-hop. La compresión VCA es ideal para mezclas completas que necesitan sacar lo mejor de cada elemento individual.

Compresores ópticos

Los compresores ópticos son más lentos que los compresores VCA, pero son estupendos para masterizar porque el sonido tiene más carácter y calidez. También se utilizan para dar potencia y claridad a instrumentos concretos, como la batería o las voces. Son famosos por su capacidad para añadir presencia y color a las pistas vocales.

Compresores multibanda

Los compresores multibanda son estupendos para la masterización porque son capaces de trabajar en varias bandas de frecuencia simultáneamente, lo que los convierte en una de las herramientas más eficaces que existen. Los compresores multibanda son estupendos para añadir brillo, claridad y presencia a una pista sin que suene áspera o “aplastada”. Son muy utilizados porque permiten a los ingenieros hacer cambios quirúrgicos sin afectar a la mezcla global.

Configuración del compresor

Antes de empezar a utilizar el compresor, tendrás que configurar algunos parámetros. Los principales a los que deberás prestar atención son:

Umbral:

Esto controla cuánta reducción de ganancia se aplicará una vez que el audio supere un determinado nivel. Establece un umbral más alto para una compresión suave y un umbral más bajo para una compresión más notable.

Relación:

Establece cuántos dB se reducirá el audio una vez que alcance el umbral. Una relación más alta creará más compresión y una relación más baja producirá menos compresión.

Ataque:

Define la rapidez con la que reaccionará el compresor cuando el audio supere el umbral. Un ataque lento dejará pasar parte de los transitorios iniciales, mientras que un ataque más rápido reducirá los transitorios, dándote un sonido más comprimido.

Suelta:

Establece la rapidez con la que el compresor dejará de comprimir una vez que el audio caiga por debajo del umbral. Una vez que hayas configurado el compresor, es hora de iniciar el proceso de masterización. El objetivo es hacer que la pista suene consistente y cohesionada sin distorsionar el sonido ni hacerlo aburrido y sin vida.

Consejos para masterizar con compresión

Aquí tienes unos cuantos consejos que te ayudarán a sacar el mejor sonido posible del compresor:

Comienza con una compresión suave:

Empieza con la relación ajustada a 2:1, el ataque a 10 ms, la liberación a 100 ms y el umbral a -2 o -4 dB. Esta es una configuración suave que no comprimirá ni aplastará demasiado el sonido.

Realiza pequeños ajustes:

Debes evitar realizar cambios drásticos en los ajustes, ya que pueden hacer que la pista suene poco natural. Más bien, haz pequeños ajustes para conseguir el sonido exacto que buscas.

Ruido vs. Dinámica:

Asegúrate de encontrar el equilibrio entre hacer que la pista suene lo suficientemente fuerte como para competir con otras pistas, evitando al mismo tiempo que suene demasiado “aplastada”. Debes asegurarte de conservar la dinámica de la pista al mismo tiempo que la haces fuerte.

Escucha críticamente:

Utiliza siempre tus oídos como guía definitiva. Escucha críticamente y asegúrate de que te gusta el sonido de la pista.

Conclusión

La compresión es una parte fundamental del proceso de masterización y la masterización con compresión puede ayudar mucho a mejorar el sonido de una pista. Puede ser una herramienta complicada de utilizar, pero con práctica y paciencia, puedes usarla para hacer que una pista suene genial. Sólo recuerda empezar con una compresión suave y hacer pequeños ajustes para conseguir el sonido que buscas. Con estos consejos en mente, ¡podrás dominar tus pistas como un profesional!


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